viernes, 9 de septiembre de 2016

¿CUAL ES LA CLAVE DE LA FELICIDAD..?




     ¿Cuàl es la clave de la Felicidad...??


“No hay tiempo, tan breve es la vida para dimes y diretes, disculpas, resentimientos y rendiciones de cuentas. Sólo hay tiempo para amar y tenemos poco tiempo hasta para eso.”
 Mark Twain.

¿Qué es lo que nos hace ser felices? ¿Qué es lo que nos mantiene sanos? ¿Qué es lo que nos hará llegar a una vida adulta de manera plena? 
Robert Waldinger es Doctorado en Psiquiatría por la Escuela de Medicina de Harvard, Psicoanalista, sacerdote Zen y dirige la Escuela de Desarrollo de Adultos de la misma Universidad de Harvard. Waldinger dirige uno de los estudios más particulares que existen en la historia de la investigación académica en el mundo. El estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard consiste en un proyecto único que ha mantenido su línea de investigación por 75 años, por lo tanto sus resultados son bien fundamentados. Normalmente las investigaciones sociales no pasan de los 10 años de información (por diversas razones); la de Harvard ha logrado analizar al menos 3 generaciones consecutivas. El estudio empieza con 724 sujetos de análisis en 1938, de los cuales aún viven 60 y se han incorporado al proyecto las esposas, hijos, nietos y bisnietos de las personas originales. El propósito del estudio es analizar aquellos factores que llevan al ser humano a vivir una vida sana, plena y sobretodo feliz. En diciembre de 2015 Robert Waldinger expuso los resultados de estos 75 años de investigación académica.
Desde su origen (antes de la segunda guerra mundial) el estudio fue diseñado para analizar dos grupos objetivo: Uno eran estudiantes de carrera de Harvard y otro eran muchachos de familias humildes de los suburbios de Boston. Las conclusiones del estudio aplican igual para los muchachos ricos de Harvard y para los adolescentes de niveles de educación baja de Massachusetts. Aplican para los Baby Boomers del siglo pasado y para la Generación Z de hoy. 
Cuando Waldinger le pregunta hoy a sus estudiantes millennials lo que esperan lograr en la vida para ser felices el 80% le responde dinero y el 50% le responde fama. El estudio de Harvard concluye que ni el dinero ni la fama dan una vida sana, plena y mucho menos feliz. 
Si lo que muchos esperan (el dinero y la fama) no son factores que llevan a una vida feliz entonces la pregunta del siglo es: ¿Cuál es la clave de la felicidad? Y la respuesta es muy simple: tener relaciones humanas saludables y constructivas. 
De acuerdo a éste estudio la soledad es la condición que en el tiempo provoca la mayor cantidad de enfermedades físicas y psicológicas. Es importante aclarar que se puede estar solo aún rodeado de amigos y se puede estar solo en un matrimonio (o familia) disfuncional. De hecho Waldinger aclara que en su estudio las personas que decidieron permanecer en matrimonios conflictivos y poco afectivos mostraron efectos dañinos aún peores que el de la soledad. Tener muchos amigos (y en el mundo de hoy muchos en Facebook) no califica para tener relaciones humanas saludables y constructivas.
Las personas que vivieron más años, con salud, más felices no eran aquellas personas que tenían mejores niveles de alimentación, ni las que hacían más ejercicio, ni las que trabajaron más duro, ni las que tenían más fama o fortuna. Las personas que mostraron las vidas más plenas, saludables y felices son aquellas que dedicaron muchos años de su vida y mucho esfuerzo a construir relaciones profundas, de confianza a prueba de crisis, relaciones positivas, de amor, de respeto y de crecimiento personal. Es estudio habla mucho de las parejas por que la pareja es fundamental para construir estas relaciones funcionales. Muchas parejas felices mostraban conflictos y fricciones, pero lo que hacía a las parejas sólidas en el largo plazo, era el sentido de pertenencia empatía y apoyo en los momentos de crisis. Las personas que encontraron y construyeron relaciones de pareja, de familia y de amigos capaces de superar los grandes retos de la vida son las personas que vivieron las vidas más felices. Si la respuesta a un estudio tan profundo y de tanto tiempo parece tan obvia ¿por qué no es posible ver a todo el mundo en esa situación de felicidad y salud? Porque no es fácil desarrollar relaciones humanas saludables y constructivas. Implica tiempo, implica esfuerzo, implica trabajo, implica inteligencia, implica tener grandes virtudes humanas como la generosidad, el perdón, la paciencia y el amor.
Si realmente queremos construir una vida feliz en el largo plazo nos tenemos que enfocar en nuestras relaciones personales. Si queremos tener una relación de pareja para la vejez la tenemos que buscar, cuidar y nutrir hoy y todos los días. Si buscamos tener familias unidas tenemos que dedicar el tiempo y la atención para crear esos lazos a prueba de crisis. Si queremos tener un grupo de amigos positivo que nos ayuden a sortear los retos de la vida los tenemos que fomentar constantemente y no dejarlos para los momentos de crisis. 

Miguel Mier.-




EL AMOR Y SUS COSTOS...




                         EL AMOR Y SUS COSTOS


Nadie puede negar o desconocer , a esta altura de nuestras vidas,  que muchas mujeres han confundido la concepciòn del amor de pareja, con el cuidado excesivo, construyendo la relaciòn con el hombre que tiene a su lado, a imagen y semejanza del amor maternal, ubicándose en una franca desventaja frente al otro género.-
Y no ha importado todo lo que las mujeres han evolucionado  y todos los terrenos que han conquistado, ganado y mantenido a lo largo de la historia, aún hay algunas que "cuidan a los hombres como si fueran sus hijos pero les reclaman como a padres y, en consecuencia,  muchos varones tratan a las mujeres como hijas pero les exigen  como a madres”.  Una cosa, acarrea la otra.-

En pleno inicio del siglo XXI es posible encontrar infinidad de vestigios de las èpocas medievales que sòlo aparentemente quedaron enterrados en las sombras de la historia pasada.   Son vestigios que muy pocos reconocen, porque han sido meticulosamente maquillados con una cosmética de dudosa calidad.
Así como los maquillajes se estropean con las lágrimas, del mismo modo las aparentes libertades y modos para el Amor de las mujeres de hoy, se deterioran y enferman las bases mismas en las que pretenden sustentar el amor de pareja.-

Así, nos encontramos con mujeres que "cajonean" sus aspiraciones, deseos, metas y sueños en aras de un amor que llaman "incondicional" , pero que no son más que equivocaciones de faltales consecuencias.
Pero, què significa en realidad la expresiòn "cajonear"..??, obviamente deriva de la palabra "cajón" y hace referencia a un comportamiento de evasiòn por el cuál las personas tienden a guardar dentro de un cajón aquello de lo cual no quieren ocuparse por el momento o desean "hacerse las distraidas".
Es una manera de alejar de la vista aquello que incomoda, lo que resulta difìcil de abordar o se pretende ignorar.



"Yo no sé què me pasa, pero cada vez que me pongo en pareja me vuelvo idiota, medio tonta. Cuando estoy sola sé quién soy y no escondo mi inteligencia ni mi lucidez. Es más, las pongo en práctica cuando conozco a un hombre, porque forma parte de mi atractivo y seducciòn.  Pero al poco tiempo empiezo a perderme a mi misma, a encogerme, a jugar el juego del otro, a vestirme como le gusta, en fin, a cajonearme. Creo que me encojo porque temo que la relaciòn corra peligro, pero en realidad lo ùnico que consigo es qsue la relaciòn termine siendo un fiasco. A veces siento que me achico para estar a su mismo nivel..."

Este es un caso de "cajoneo", el acomodarse forzadamente al gusto ajeno, privilegiar exclusivamente los anhelos del ser querido o esconder lo más auténtico de la propia personalidad, aunque para todo ello el costo sea "perderse a sì misma".
Una primera razòn parece tener su origen en el muy comprensible deseo de agradar,  lo que es una natural necesidad humana.  Sabemos que cuando el afecto es correspondido se consolida nuestra estima, el corazòn se pone contento y se aleja el temor al abandono.
Hasta aquì todo parece normal y natural, todos deseamos agradar al otro. Pero justamente es en este punto en donde suele originarse la confusiòn, ya que algunas mujeres - y tambièn algunos hombres - hacen del amor una entrega incondicional creyendo que de esa forma protegen la tan mentada "armonìa hogareña". Para otras el comportamiento visible será el de mantenerse un segundo plano, convencidas de que esa es la manera de "amar de verdad", y terminan confundiendo "amor" con "autopostergaciòn".- Esto sucede a nivel inconciente, y tiene costos  muy grandes.-


"Total, què te cuesta??", frase que - justamente - expresa el enorme costo para aquellas que se han pasado la vida haciendo concesiones y asumiendo unilateralmente los costos  del mantenimiento de la armonìa familiar.  Desde  sacar a pasear al perro, hasta dedicar la hora libre que se tiene en un trámite para el otro que, perfectamente, podrìa haberlo hecho el interesado pero,  "total, què te cuesta??", la variedad de situaciones de postergaciòn y "cajoneo", son incontables.-
Muchas pagan este "costo del amor" que, por más maravilloso que sea el sentimiento contenido en él, corre el riesgo de ser excesivo, renunciando unilateralmente a las retribuciones que, de ida y vuelta, tiene o deberìa tener toda relaciòn de pareja.
El amor que se mide por el monto de renuncias unilaterales es un amor que, necesariamente, está condenado al fracaso, a la pérdida. Quien ha pasado su vida - cuyo tiempo es irreversible e irrecuperable - cajoenando sus anhelos, sus ambiciones, y sus particulares necesidades de comunicaciòn, desarrollo personal o afectivo, termina reclamando un resarcimiento imposible de satisfacer.
Por otro lado, el que es reclamado como "deudor", suele sentirse tan agobiado por el peso de la demanda que el vìnculo amoroso se transforma en un cautiverio infernal.
Es aquì, entonces, donde podemos decir que los "sacrificios" por amor, suelen devengar costos demasiados onerosos que socavan las bases mismas del intercambio amoroso.



Una pareja es el encuentro de dos personas que desean estar juntas porque comparten proyectos y/o afinidades sociales, intelectuales, sexuales, afectivas, éticas o un montòn de otras cosas , tantas como parejas existen, porque cada una es única en sì misma. Esa pareja está compuesta de personas individuales, con idiosincrasia y anhelos propios. No es cierto que una pareja sea un "sòlo individuo", nada de eso! Las diferencias están presentes en esa uniòn formada por individualidades, y estas diferencias enriquecen  el conjunto cuando ambos están dispuestos a compartir con el otro en un equilibrio donde lo comùn y lo compartido, no haga desaparecer lo propio e individual. Cuando un miembro de la pareja se "cajonea", se convierte en un "satélite" del otro, se produce un corrimiento del propio eje. Dicho corrimiento es el mayor cajoneo de todos,  porque instala un amor satelital cuyos costos son demasiados onerosos para alcanzar una vida plena de amor compartido.



Fuente:
El amor no es como nos contaron
Clara Coria - Psicóloga


jueves, 8 de septiembre de 2016

CARA A CARA CON LA MADUREZ







               CARA A CARA CON LA MADUREZ


La edad de la madurez, más precisamente después de alcanzar los cincuenta, es el momento en que más comúnmente nos llega el postrer impacto en la consciencia de que no es posible juzgar. En el universo personal, por ejemplo, no existe lo que está bien o lo que está mal, lo perfecto o lo imperfecto, sino lo que nos hace bien y lo que no nos lo hace, sin obstaculizar la vida del otro.

Pasamos entonces a ser más observadores de la naturaleza humana y menos quisquillosos con todo lo que no está conforme a los sistemas de verdades absolutas que siempre hemos transitado. A partir de esa percepción, la idea es, literalmente, deconstruir todo y cualquier auto-juzgamiento que nos limite la posibilidad de ser quienes realmente somos. Esa es la fase en que la urgencia de la vida nos toca de modo avasallador. Una invitación a poner definitivamente rumbo hacia el lugar sagrado que representa el todo en nuestro existir.

Hasta aquí, de algún modo, todos nosotros hemos luchado ciegamente por todo aquello que creíamos importante. A partir de ahora, en cambio, la invitación pasa a ser de otro orden. A ocupar un asiento diferente en los escenarios donde siempre hemos existido y a observar las mismas escenas desde otras perspectivas. También a estar abiertos para encontrarnos en situaciones nuevas, nunca antes experimentadas.

Aunque esas percepciones no les ocurran a todos, en el tiempo de la madurez empezamos a tener más clareza sobre la finitud de la vida y sobre el plazo de caducidad que tenemos en el planeta. Un momento bastante grave y generador de crisis, que puede irrumpir en la posibilidad del auto-rescate y de una nueva significación existencial. El objetivo y la urgencia son que la vida tenga un sentido real y diferente de todo aquello que ha quedado en el vacuo y se echa de menos. La búsqueda ahora frenética es la de alcanzar la sensación de que todo vale, y ha valido la pena, en esa aventura de la consciencia.



Siempre podemos dar un paso más para expandirnos, en cualquier área que fuese. Hay mil y una maneras para experimentarnos en el sentido de no traicionarnos a nosotros mismos. El problema es que la mayoría de nosotros sólo nos sentimos concernidos respecto de estos términos en los momentos en que, con un susto, tomamos conciencia de la brevedad de la vida. La edad madura es implacable para pillarnos de sorpresa, provocando toda esa postrera percepción.

Si nos contemplamos de modo más trascendente, en cambio, podremos percibirnos de modo muy diferente de aquel que se nos ha enseñado: estamos compuestos por energía, desde la más ínfima parte de nuestra materialidad, hasta lo máximo que podemos imaginar del cosmos. Todo en nosotros se expande en nosotros, todo es constante creación y nada es estático.

Cada vez que nos prendemos a sistemas rígidos, aparte de cegarnos, estamos matando algo en nosotros. Si acaso entendemos estar dentro de tales sistemas, con dificultades para hacer modificaciones que puedan aportarnos más placer y calidad en nuestras vidas, lo mejor que podemos hacer es buscar un auxilio externo eficiente. 

Existen historias fantásticas de varias personas  que ya se habían tratado en cuestiones sobre la estructura de su personalidad, dinámicas relacionales subjetivas e intersubjetivas, hasta que en un determinado instante, incluso antes de llegar a los 50, pudieron pasar por la crisis de la madurez existencial y literalmente apostaron por cambios profundos, con el propósito de ir hacia un sentido mayor y más real para su existencia. De hecho, la madurez puede promover ese estado inexorable de percepción gracias a la noción de la línea del tiempo ya vivida, pero no sólo eso.

En ese tipo de crisis existenciales del bien, uno de los posibles dolores, o incluso sensación de perplejidad, ocurre cuando se tiene consciencia de todo lo que significa vivir a lo largo de una vida de modo ciego en medio de creencias atenazadoras.
Tomando conciencia de esos factores, o la persona se deprime, o cae en pánico o bien empieza definitivamente a hacer todo aquello que de verdad tiene sentido, que es apostar por lo mejor de nuestra historia, en nuestra gran aventura del existir.


Tener la noción de que ya se ha pasado del mediodía existencial – y recibir el impacto de la percepción de lo que nuestra vida ha venido siendo, en medio de situaciones que no promueven una vida con calidad – puede originar una crisis personal apabullante, pero altamente beneficiosa.

En la época de la urgencia de la vida, la cuestión del autoconocimiento funciona como un gran soporte y auxilio en la ruptura con cualesquiera amarras que puedan estar sirviendo de impedimento para que el flujo de la vida se produzca en su expresión mayor. Principalmente porque es ahí donde tenemos la oportunidad de saber cómo somos, pudiendo dar nuevo significado a patrones de funcionamiento que ya no nos valen. Y esto es de máxima y fundamental importancia. Sólo así tendremos la capacidad de cambiar lo que no está a satisfacción, hacia una calidad de vida deseada.

Muchos nos pasamos la vida construyendo castillos de arena, esperando un tiempo en el cual suponemos que todo va a estar más tranquilo, cuando por fin podremos aprovechar nuestra vida.
En la mediana edad se percibe que el tiempo restante es escaso y extremadamente acelerado. El dejarlo para mañana se queda para ayer y la consciencia de lo sagrado que reside en el ahora se convierte en la mayor de las fortunas que una persona puede tener.


Si estás con la consciencia en este lugar, no esperes a llegar a la mediana edad para hacer valer tu existencia. Valídala ya. Absolutamente nadie tiene tiempo que perder. Y si acaso estás en la mediana edad, has de saber que tu vida comienza ininterrumpidamente en el ahora y en todos tus ahora que vendrán.

Disfruta juzgando menos a ti mismo y al otro, siendo libre y pudiendo apreciar la libertad del otro, y por fin, el colorido de la vida, formando parte intensamente de ella y siendo Todo Lo Que Existe.

Y como sugerencia, una oración diaria en nombre de la alegría de vivir: ¡yo amo la vida y la vida me ama!




Silvia Malamud
Psicòloga.-



EL ARTE DE CELEBRAR LA VIDA




       EL ARTE DE CELEBRAR LA VIDA


La vida debería ser una celebración constante, un festival de fuegos artificiales durante todo el año. 
Sólo entonces podrás crecer, podrás florecer. Transforma en celebración las cosas sin importancia.

 En Japón, por ejemplo, celebran la ceremonia del té. En todos los monasterios zen y en la casa de cualquier persona que se lo pueda permitir existe un pequeño templo para tomar el té. El té ya no es algo ordinario y profano, lo han transformado en una celebración.
El templo para tomar el té se construye de una determinada manera: dentro de un hermoso jardín, con un bonito estanque; cisnes en el estanque y flores alrededor. Los invitados llegan y tienen que dejar sus zapatos fuera; esto es un templo. Y cuando entras en el templo no puedes hablar; tienes que dejar atrás tu mente, tus pensamientos y tus palabras, junto a los zapatos.

 Te sientas en postura de meditación y la anfitriona, la mujer que te está preparando el té, tiene unos movimientos tan delicados que parece que estuviera bailando, dando vueltas y preparando el té, colocando las tazas y los platos delante de ti como si fueses un dios. Con un gran respeto... ella se inclinará, y tú debes recibir el té con el mismo respeto. El té se prepara en un samovar especial que emite bellos sonidos, tiene su propia música. Todo el mundo debe detenerse primero a escuchar la música del té, esto forma parte de la ceremonia del té. Todo el mundo está en silencio, escuchando... fuera, en el jardín, pían los pájaros y el samovar.., el té crea su propia música.. 
Estás rodeado de paz... Cuando el té está listo se vierte en cada taza, y no se debe beber como se hace en cualquier parte. Primero debes oler el aroma del té. Debes beber un sorbo como si viniese del más allá, tómate tu tiempo, no hay prisa. Quizá alguien empiece a tocar la flauta o la cítara. Es un hecho cotidiano, sólo es té, sin embargo lo han convertido en una hermosa fiesta religiosa. Todo el mundo sale de ahí renovado, descansado, sintiéndose más joven, sintiéndose más animado.

 Y si se puede hacer con el té, se puede hacer con todo: con la ropa, con la comida. La gente vive adormilada; de lo contrario, cualquier tela, cualquier ropa tiene su propia belleza y nos da una determinada sensación. Si eres sensible, la ropa no servirá sólo para cubrir tu cuerpo, sino que será algo que exprese tu individualidad, algo que exprese tu gusto, tu cultura, tu ser.

Todo lo que hagas debería ser una expresión de ti, y debería llevar tu firma. De esta forma, la vida se convierte en una celebración constante.


Osho.-